MIS AMIGAS Y SUS COSAS PT.2

 Para este blog, he intentado recopilar la mayor “variedad” de experiencias que he podido, entonces he decidido entrevistar a mi amiga que pasó todos sus años de primaria en el Liceo Italiano. La verdad es que me ha contado algunas experiencias que no esperaba.


O sea, cuando le he pedido que me contase la cosa más llamativa que recuerda de sus años en el colegio pues me esperaba respuestas un poco más pedagógicas, por así decirlo, al igual que me han dado el resto de mis amigas. Pues un profesor que les haya marcado, una dinámica que ha sido distinta, etc. Pero en vez de eso, lo que ella más recuerda del colegio es cuando en 6º de Primaria un niño nuevo le tiró una agenda a la cara a la profesora. Según ella, el niño tenía “anger issues” y también tiró la mesa y estuvo a punto de lanzarle la silla a la profesora. Me contó que la profesora les dijo a todos que se fueran de la clase y salieron todos llorando. Me recuerda un poco a una cosa que me pasó a mí en 2º de la ESO, que un chico casi lanza una silla porque le pillaron copiando y le pusieron un cero. Me acuerdo que la profesora fue capaz de calmarlo en tan solo una frase, haciendo que se sentase y parase de montar un “show” (como lo puso ella).  Me pregunto si habría funcionado con el niño del colegio de mi amiga.


Esta amiga también me habló del mismo profesor que mi otra amiga, lo que me sorprendió porque alguna que otra vez me ha hablado no súper bien de él. Una vez más sale el tema de su implicación y preocupación por los estudiantes, así como el interés que toma por estos, sus vidas y que actúa como un pilar de apoyo. De hecho, casi le llama un amigo, aunque en cuanto dijo eso lo retiró, diciendo que un profesor nunca debe ser igual de cercano que un amigo, algo en lo que no puedo estar más de acuerdo. Un profesor y un alumno, en mi opinión, nunca podrán tener una amistad “genuina” porque el profesor tiene un cierto poder sobre el alumno, aunque intente no ejercerlo, este desequilibrio siempre va a existir, y por lo tanto la amistad nunca creo que llegue a ser al 100% real.


Después de eso, le pregunté un poco por sus razones para cambiarse de colegio. Me contó que en el Liceo tenía una profesora de Latín que era horrible, que no se interesaba nada por los alumnos, que no buscaba ayudar, que si te iba mal o suspendías le daba igual. Además, ese colegio estaba muy orientado a las letras, mientras que mi amiga quería hacer ciencias biosanitarias (ahora está estudiando farmacia) por lo que ese centro no era para ella. Me dijo que muchos profesores se centraban en la realización de proyectos de forma excesiva, es decir, dejaban de lado la parte más teórica. De hecho no dieron los verbos en clase y los tuvo que dar con su madre en verano. Otra razón es que existía un matiz político siempre presente en el aula, hasta el punto de que si no compartías la ideología predominante te miraban mal e incluso te podías encontrar con problemas a la hora de socializar solo por esto.


Otra cosa que me llamó la atención es que me dijo que si ella fuese profesora evitaría los favoritismos (esto no es lo raro) hasta el punto de no señalar de forma pública a alumnos que tienen conductas muy conflictivas, como el bullying. Cuando le pedí que desarrollase me dijo que sentía que al hacer esto poníamos una especie de marca sobre el niño, marcándolo como malo o bully, pero yo siento que esto es un poco parte de las consecuencias de las acciones que han realizado, por lo que no puedo estar al 100% de acuerdo con ella. Entiendo la intención detrás de la idea, pero siento que no podría ser llevada a la práctica de forma efectiva.


El colegio a ella le ha marcado mucho en el aspecto de la disciplina y la constancia. Que en sí suena súper bien, pero conociéndola como amiga no suena tan bien. Yo, personalmente, noto no tanta disciplina como tal, sino una autoexigencia excesiva que le lleva a encerronas de estudio constantes y rechazar planes para estudiar todo el rato. Entiendo que la disciplina es una capacidad importante que todos debemos tener hasta cierto punto, pero por lo que sé yo, esta viene menos por parte y más por parte de sus padres y entorno familiar y, en su caso, ha llegado hasta el punto de ser insano, de no tener realmente una vida fuera de los estudios. Y eso es bastante preocupante.


Hablemos ahora de otra amiga, que me hablaba de unas “Mini Olimpiadas” que se hacían en su colegio que se hacían con otros colegios. Los deportes para la competición se escogían por sorteo y se entrenaba para ellos, dedicando un día entero a la competición, sin ninguna clase. Mi amiga me dijo que la actividad era muy divertida, y que se lo pasaban muy bien, pero se creaba una especie de rivalidad entre coles (que no es bueno, lo digo por experiencia porque nosotros no teníamos un colegio rival, sino que teníamos un colegio enemigo) y que la gente con menos capacidad atlética lo pasaba un poco mal. Yo diría que se podrían añadir actividades menos físicas para que todos los niños lo pasen bien.  


Mi amiga (que sabe algo más de pedagogía y educación que las otras que han salido en este blog) habla de esta actividad desde un punto de vista más pedagógico, diciendo que es muy bueno para la interacción social entre niños, pero que el enfoque que le ponían no mejoraba. Dice que deberíamos estar atentas a detalles que puedan ser negativos y tener una actitud crítica ante las actividades que se nos proponen para poder crear un buen ambiente.


Me dijo también que, sorprendentemente, sus mejores experiencias con los profesores han sido sobre todo en bachillerato, que le resulta irónico porque son los años más difíciles del colegio. Siente que hubo una mejor relación con las profesoras (siento que esto es por la edad) y que la ayudaron, además de empatizar con ella en sus momentos más difíciles. La idea que tiene ella del apoyo por parte del docente viene de estas mismas vivencias. Sin embargo, no todo es bueno, ya que en la mayoría de sus clases no hay un buen ambiente educativo, es decir, eran clases habladoras a las que siempre regañaban. Tuvo una profesora que a cada cosa que pasaba les amenazaba, lo que la hacía sentir culpable y preocupada a pesar de portarse bien. Ya en la ESO, lo peor siempre venía de la mano con las notas, cambios en la vida personal afectaron las notas y los profesores directamente juzgaban en vez de pararse a pensar las cosas, mostrando una mayor preocupación por el rendimiento académico y dejando de lado el bienestar de los alumnos.


Esta amiga me habla de lo mismo que mi amiga italiana que he mencionado ya. Pero, aunque mi otra amiga enmarcó la autoexigencia a la que le llevó el colegio como algo positivo, aquí se habla de otra manera. Un solo suspenso se siente como el fin del mundo cuando el cole “se te da bien”. La presión a veces viene de la familia (en este caso no), a veces del colegio, a veces de uno mismo, pero lo seguro es que no ayuda a nadie, si es excesiva. Muchas veces, sacar buenas notas deriva en una búsqueda de validación por tus buenas notas, obviando muchos otros aspectos positivos que tenemos todos como personas.



Esta amiga se centra mucho en adaptar la educación para que los niños y niñas tímidos puedan tener la misma calidad de educación que aquellos que no lo son. Busca desarrollar una sensibilidad y paciencia para que todos tengan un espacio para participar en el aula, y que se sientan cómodos para hacerlo. Presenta el concepto del aula como un espacio abierto para los niños, en donde se pueden dejar llevar. 


Le pregunté si había notado muchas diferencias entre una educación más rural y la que tiene ahora en la uni, ignorando lo obvio del cambio de etapa, y ella destaca sobre todo las diferencias entre la gente. Ella ha visto graduarse a gente que lleva conociendo desde la guardería e infantil, y ahora se encuentra en un entorno de mayor variedad de personalidades, situaciones, ideas, etc. Antes, ella solo conocía su pueblo y los alrededores, y ahora se le presenta la oportunidad de conocer a gente de todos lados.


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