EL EXCELENTE FRACASO DE LA EXCELENCIA
Una vez más, nos encontramos analizando las experiencias de mis amigas (las tengo bastante explotadas). Pero esta vez, no ha sido tanto formato entrevista, sino más bien una mirada muy crítica hacia la educación de excelencia.
Antes de empezar, solo comentar que no estoy al 100% a favor de la educación de excelencia, ya que opino que crea un sesgo y una diferenciación de “mejor” y “peor”. Dicho esto, entiendo también que la meritocracia es real, y que tener el título de haber hecho el bachillerato de excelencia te da como un plus, como si significase de forma automática que eres más. Más listo, más preparado… Por supuesto no estoy diciendo que el bachillerato de excelencia no sea todo un logro, sé que es un esfuerzo a veces sobrehumano para conseguirlo. A veces demasiado.
Pero bueno, sin más dilación nos metemos de lleno en el testimonio de mi amiga.
Mi amiga, para empezar mal, no quería cambiarse de colegio, mucho menos a uno de excelencia. Ella estaba contenta en su centro anterior, donde tenía un sistema de apoyo en amigos y profesores, pero como sus notas eran excelentes, sus padres ejercieron un poquito de presión para que se cambiase, y al final cedió.
El primer año fue duro, fue un cambio muy brusco y pasaron cosas que le dificultaron mucho la vida. Y todos nos preguntamos, ¿cómo ayudó el colegio? Pista: no lo hizo. Ese colegio tenía cero (0) interés por el bienestar de sus alumnos. No contaban con apoyo psicológico de ningún tipo. No había orientadores ni psicólogos y ya ni hablemos de la cantidad de indiferencia que tenían los profesores. Los alumnos no eran adolescentes de 16/17 años que estaban pasando por los cursos más difíciles de su vida, sino que eran máquinas que tenían que sacar siempre notas perfectas.
Mi amiga defiende que, por lo menos, los profesores eran buenos, pero solo para la teoría. Su trato era frío, con una gran desconexión y una enorme cantidad de exigencia y elitismo. Lo peor es que ni siquiera te exigían la perfección de forma explícita, sino que, a la mínima nota que no se ajustase a sus estándares imposibles, te miraban mal, te trataban distinto o incluso corregían tus exámenes de otra forma, esperando ya el fallo y quitando más puntos.
Me dijo que su profesora de química dijo que sacar menos de un 9 era una decepción, y teniendo en cuenta el estilo de corrección que tenía, más que un 9, había que sacar un 9.5. Su profesora de lengua trataba mal a cualquiera que sacase menos de un 8 en sus exámenes, poniendo caras y haciendo comentarios. Dentro de que ya son exigentes, no les vale con hacerlo muy bien, o es perfecto o no es nada.
Hay un total de cero acción tutorial, sin horas de tutoría. Los tutores existían básicamente para que pudiesen decir que los había, porque hacer no hacían nada.
Volviendo al tema del elitismo, trataban el estar en ese colegio como si fuese un premio. Todo estaba ligado de forma directa a las notas. Si sacabas buenas notas era lo esperado, no era algo por lo que habías trabajado. Si sacabas notas regulares no valías para nada, los profesores te trataban distinto, pasaban de ti y hacían indirectas en clase para la gente con “peores notas” (las peores notas eran un 7.5).
En este punto, mi amiga me dijo que ella no es tampoco brillante. Y es que mi amiga es muy modesta, porque a pesar de todo, de estar en un ambiente miserable, a pesar de seguir queriendo cambiarse de colegio, a pesar de no terminar de encontrar su lugar, ella seguía trabajando, estudiando y destacando. Porque ella dice que “no es brillante” pero aún así tiene más de un 9 de media en uno de los colegio más exigentes de Madrid. Esto solo refuerza en mi mente la idea de que llega un punto en el que se establecen estándares tan altos que ya ni la excelencia es suficiente.
Además, los exámenes eran increíblemente complicados. La época de exámenes que ella me ha descrito me ha dejado bastante impactada. Me ha contado que había gente llorando por las esquinas, demacrados de tanto estudiar, vomitando por los nervios y el esfuerzo que están haciendo, y a los profesores les daba igual. No consigo entender como una persona se puede encontrar con tal situación e ignorarla tan libremente.
Me explicó también que los protocolos de apoyo al cuerpo estudiantil establecidos por la Comunidad de Madrid eran tomados como meras sugerencias. Son poco consistentes, y cuando hay fallos o les pillan, se escudan entre sí para esconder sus errores. Los malos tratos vienen desde Dirección, Jefatura por su mayor parte. Mi amiga dijo que es que los profesores sabían mucho y enseñaban bien, pero que les faltaba la parte humana de ser profesor.
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